miércoles, 4 de febrero de 2015

Luna Llena 3/2/15 - Bendición del Útero



Llegar sin conocer a nadie, simplemente llevada por la invitación de alguien a quien escuché contar cuentos de una manera muy dulce y femenina, me hizo embalar mi curiosidad y deseo de aprender...sintiendo que era algo que ya vivía en mi interior y necesitaba salir.
He estado  participando en talleres aprendiendo a centrarme, a ubicar mis emociones en orden pero no es nada fácil cuando es en conexión de personas a las cuales amo, mas sí he visto en mi avance...un caminar lento, pausado pero seguro, con muchos tropiezos y aún así muchos mas ponerme de pie y continuar. Pues bien esta era una nueva oportunidad de hacerlo en grupo, junto con mis congéneres en un día muy especial.

La puerta al abrirse me hizo conocer a la dueña de casa que nos invitó a subir por una escalera primorosamente ataviada de pétalos de flores, que nos fueron guiando a la habitación donde sería la ceremonia de la "Bendición de Útero".

Cuando llegué estaban presentes unas cuantas hermanas y entre ellas quien me invitó y nos reconocimos y saludamos, con sinceridad estaba ansiosa porque era algo  nuevo.

Al centro de la habitación un manta ancestral con una olla de barro con agua y pétalos, al rededor de ella un manojo de  flores, velas, incienso, semillas, agua aromatizante y una jarra con té de  hierbas.tibia. Nosotras entramos sin zapatos para dejar afuera nuestras cargas y en la sencillez de nuestros pies desnudos ser todas iguales en condición, entrar a un sagrado lugar lo vale este ritual.
Mientras llegaban todas las que habían confirmado su presencia y se hacía la hora indicada de inicio dela celebración nos fuimos acomodando para dar lugar a las que llegaban.
En total estuvimos 25 mujeres de distintas edades, lugar de procedencia y situación.
La ultima casi en llegar fue una hermana embarazada, grata presencia en una día como este.
Floriza Portella,quien nos convocó, dio inicio a las presentaciones y entre cánticos y música de un tambor, nuestras voces reflejaron en sonidos toda la fuerza de nuestro espíritu y el espíritu de nuestros ancestros.
En el altar del centro algunos objetos de todas representaban lo importante de nuestras vidas. y delante nuestro unas vasijas como cuencos representaban nuestro útero, con una vela que fue encendida compartiendo una a una la luz y en otra de igual manera compartida con el té bendecido en  el ritual que bebimos todas mientras compartíamos cosas que nos inquietaban, finalmente compartimos alimentos que trajimos cada una.
Creo que este tipo  de ceremonias entre mujeres o supongo que también debe haber  entre hombres,  nos ayuda a potencializarnos, a entendernos y reconocernos para concentrarnos en lo que somos y queremos de nuestras vidas sin el ruido ensordecedor  del común denominador, de la marea social, del ambiente en que vivimos.
Debo agradecer por el privilegio de haber participado en esta primera cita  del año.


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